España inicia su adiós del carbón: las eléctricas apagan esta noche siete centrales térmicas

Esta es la situación de las 15 centrales de carbón en España

Hoy es un día histórico en el sector de la energía en España. Ocho centrales térmicas van a dar al botón de off y se apagarán para siempre. A las 12 de la noche los propietarios de las centrales de carbón de Compostilla y Andorra (Endesa), Velilla (Iberdrola), Meirama, La Robla y Narcea (Naturgy) y Puente Nuevo (Viesgo) se ven en la obligación de no seguir generando electricidad.

Y lo harán a sabiendas de que no tienen autorización para el cierre y desmantelamiento la mayoría de las centrales. Solo de ellas la ha obtenido Compostilla. El Gobierno no ha podido aprobar las autorizaciones pertinentes, aunque sí tienen el visto bueno del operador del sistema para que se pueda llevar a cabo este apagón.

Existe una central, la de Lada en Asturias, propiedad de Iberdrola, que no se apagará este 30 de junio porque aún no ha recibido la autorización. Esta central, que lleva sin producir energía desde el pasado febrero cuando quemó las últimas toneladas de carbón, está dentro del paquete de autorizaciones de cierre que maneja el Ministerio.

Pero como funciona con una tecnología algo más limpia seguirá a disposición del operador del sistema si fuese necesario pero que se apagará en el momento en el que el Gobierno autorice su cierre.

En total, estas ocho centrales suman 5.458 MW de potencia eléctrica que se apagarán entre esta noche y los próximos días. Es el primer paso del gran apagón térmico que vivirá el sistema eléctrico español.

Para 2021 está previsto que cierren otras tres centrales, que son As Pontes (Galicia) y Litoral (Almería), de Endesa y Los Barrios (Cádiz), de Viesgo, que anunció su cierre para el próximo año la semana pasada.

De esta forma, solo quedarán activas las centrales térmicas de carbón de EDPAboño y Soto de Ribera, y un par de grupos de la central térmica balear de Es Murterar de Endesa, pero que también está avanzando en el cierre total de la misma tras apagar este año varios grupos.

El apagón se podrá producir sin ningún problema para el sistema eléctrico. Fuentes de REE señalan a este diario que «para proceder al cierre de un generador debe existir el informe sin objeciones del Operador del Sistema desde la perspectiva de la seguridad del suministro, sobre la que legalmente éste último debe informar. A partir de ahí, el Ministerio puede proceder a la autorización de cierre correspondiente. Este podría ser el caso de algunas de las centrales de carbón. Como refrendo de la ausencia de impacto del cierre en la seguridad de suministro se constata que la práctica totalidad de las centrales de carbón están funcionando de forma muy marginal».

Además, estas mismas fuentes aseguran que «desde la perspectiva de la operación segura del sistema no existirá ningún problema siempre que el informe del Operador del Sistema no presentara ninguna objeción sobre el particular. Esto es lo habitual para las centrales de carbón».

El apagón térmico se produce este 30 de junio porque una directiva comunitaria dio esta fecha como límite para que las centrales térmicas de carbón, que son las instalaciones que más emiten en España, realizaran una serie de inversiones para reducir dichas emisiones. Si no consiguen bajar el nivel de esas emisiones se verían obligados a cerrar. De esto ya han pasado 10 años, por tanto es un cierre que se veía venir y más cuando las compañías llevan anunciados sus cierres desde hace años.

Lo malo es que se apagarán las centrales y muchos trabajadores auxiliares de las centrales térmicas se verán abocados al paro. Sin una autorización de cierre por parte del Gobierno, las eléctricas no pueden iniciar sus procesos de desmantelamiento. Unas obras que requieren de mano de obra y que durante al menos dos años consiguen dar empleo a todos estos trabajadores.

La semana pasada este diario anunció que la autorización del cierre estaba en camino y que el Ministerio estaba haciendo todo lo posible para poder llegar a tiempo para aprobar este trámite.

Además, la CNMC ya dio carpetazo a este asunto aprobando el cierre de estas ocho centrales sin miramientos.

Cuando las eléctricas obtengan la autorización se iniciará el proceso de desmantelamiento de las centrales y a partir de ahí, aproximadamente a los dos años, se podrá dar salida a los planes de transición justa que el Gobierno, eléctricas y sindicatos están trabajando para estas regiones donde se apagan las centrales.

En el nuevo RDL aprobado la semana pasada, el Gobierno se dio potestad para regular los procedimientos y establecer los requisitos para la concesión de la totalidad o de parte de la capacidad de evacuación de los nudos que dejan liberados las centrales térmicas de carbón que cierren, ponderando, además de las cuestiones técnicas y económicas, los potenciales beneficios medioambientales y sociales.

Empresas como Endesa o Iberdrola ya han dado a conocer buena parte de sus planes en estas zonas. Sin ir más lejos, Endesa tiene prevista la mayor planta fotovoltaica de Europa en Aragón cerca de Andorra, o instalará 700 MW de renovables en Compostilla, mientras que la eléctrica que preside Ignacio Galán tiene un plan de 1.300 millones de inversión en renovables en Castilla y León y una planta de 400 MW concretamente en Velilla.